Es evidente, que los niños de hoy en día no son iguales que
los nacidos hace 50 años. Biológicamente, no ha cambiado nada, pero las
condiciones y el entorno donde crecen los niños de la actualidad son totalmente
diferentes a los de hace algunos años.
Internet, la televisión, los teléfonos móviles, las redes
sociales, han provocado la mayor distancia de la historia entre dos generaciones. Mientras los más jóvenes estudian con miles de recursos que ofrece la red, la mayoría
de profesores siguen aplicando métodos de enseñanza de hace dos siglos, buscando
principalmente resultados académicos y renegando de la importancia que tiene el
proceso de enseñanza.
Hace algunos años, las principales fuentes de información
eran los padres, los profesores, los libros y personas, en general, más
cercanas en el entorno del niño, hecho que limitaba profundamente el
aprendizaje. En cambio, en la actualidad, la gran mayoría de información que los
alumnos necesitan, se encuentra almacenada en la red, echo que fuerza a la
creación de un nuevo método de enseñanza. En estos momentos, no se necesita una
enseñanza que se concentre en que los alumnos almacenen datos, pues en
cualquier momento pueden acceder a ellos utilizando un ordenador. Se necesita
un modelo de enseñanza que ayude a los alumnos a reflexionar y a conectar esa
información con el mundo real, basado en la combinación de diversas
perspectivas o aproximaciones a un mismo tema y en la propia experiencia.
Por otro lado, la escuela actual, necesita enseñar de forma
interdisciplinar. Los alumnos no se van a encontrar directamente un problema de
física en su vida diaria ni va a ser de vital importancia analizar una oración,
estos son conceptos totalmente académicos. Sin embargo, sí les será necesario
tener su propio punto de vista sobre las cosas, reflexionar sobre diversas
disciplinas y analizar el mundo, es la
única forma de comprender el autoconocimiento, de crear su idea de vida y sus
propios valores.
Y, ¿qué mejor forma hacerlo que con ayuda de las TICs? Las
nuevas tecnologías, ayudarán a que los alumnos sean protagonistas y conscientes
de su propio proceso de aprendizaje y de que por si mismos adquieran destrezas
y habilidades realmente necesarias en su vida diaria.
En resumen y a modo de conclusión: la educación debe ser un
vehículo de capacitación y no de opresión.


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